Crítica de la semana

En este espacio se publica cada semana una crítica firmada por Bruno Bert independientemente de la obra que se analiza en vivo en la Escuela del Espectador del Centro Cultural del Bosque. Al final del texto pueden publicar comentarios tanto de la obra como de la crítica.



Hay algo podrido en Dinamarca
Bruno Bert





Naturalmente el tema es Hamlet, el original de Shakespeare, sólo que en una versión  literariamente muy libre y adaptada para una puesta  móvil en espacios abiertos.  Un tour de force  que no resulta sencillo, por supuesto. Estoy hablando de un espectáculo presentado en la Plaza de las Artes, en el corazón del CNA y en los espacios aledaños incluyendo escaleras, rampas y largos corredores vistos por el público desde distintos niveles, con orquesta en vivo y un austero apoyo escenográfico.
Se trata de un espectáculo nocturno, creado y dirigido por Marisa Gómez, que funciona como una exploración no sólo del material shakesperiano, sino también de manejo de públicos en lugares donde por momento se entremezclan con la acción y en otros en cambio generan espacios de observación, como lagunas teatrales, rodeadas por más o menos un centenar de personas que es la gente que pre admiten una hora antes para la función.

Dos o tres son las características básicas: las ropas son de carácter bizarro, más bien vinculadas a la cultura del comic (vestuario de Víctor Zavala); la música básicamente es de los Beatles (el diseño sonoro es de Antar Ahumada), y las escenas se articulan especialmente en aquellos puntos de la historia que facilitan el seguimiento de la anécdota más allá de los matices y detalles.
Sobre esto, un equipo bastante numeroso, de alrededor de una docena de actores, implementa un ritmo sostenido, de una semi  interacción con el público, con fuertes acciones de estímulo fácilmente detectables en el espacio. Hamlet está sumido por Francisco Mena, Claudio es Víctor Hugo Peña y Gertrudis Laura Vega. El juego es habilidoso y atractivo, sobre todo porque no hay temor a las transgresiones sobre el original  y su punto más débil tal vez es un cierto nerviosismo que quita peso a  lo que se hace y por momentos desequilibra el ritmo que en general está bien llevado. Podríamos pensar que tal vez fue simplemente un factor coyuntural.

Hay un álito de folletín, de nota de prensa roja, de entrevista apurada por periodista de sociales. Tal vez el referente a la historieta, a la “novela gráfica” como ahora se la llana, da tintes más interesantes y permite fugas técnicas y estéticas de mayor densidad y pretensión que esto último, que se aproxima desde el título. Pero es una opción muy válida si se llama la estridencia a primer plano. El teatro de espacios abiertos lo permite perfectamente y recuerdo viejos ejemplos de referentes tan importantes como Royal de Luxe, por ejemplo con su antiquísima “Fotonovela” y todo el juego de híper estridencias posibles que tanto gustara en su momento por todo el mundo.

Es interesante entonces ver (y compartir entre corridas) esta versión del príncipe de Dinamarca con su conflictiva y conflictuada familia y entorno. Un aporte a un teatro que sale de las salas y producciones tradicionales para desbordarse en espacios arquitectónicos que pueden ser tan propicios como en Centro Nacional de las Artes. Éxito a la directora y al equipo  en futuros montajes en esta dirección.

Hay algo podrido en Dinamarca  

Versión libre de Marisa Gómez a partir del "Hamlet" de Shakespeare.
Escenografía: Miguel Tavera
Vestuario: Víctor Zavala
Iluminación: Mario Oliver
Diseño sonoro: Antar Ahumada 
Intérpretes: Francisco Mena, Jorge Gustavo García, Héctor Hugo Peña, Laura Vega, Néstor Galván, Roldán Ramírez, Natalia Solián, Hernán Romo, Adrián Ladrón, Apolinar Salgado Goytia, Francisco Meléndez Tapia . Músicos: “Los centauros del Olimpo” – Dirección y dramaturgia: Marisa Gómez -

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1 comentario:

VIDEOescena dijo...

Sin duda la creación y formación de público es un area en donde hay que aplicarse más de lo que lo hacemos, celebro la creación de la página.

un saludo para todos y un abrazo cariñoso para el mai B. Bert